5 pistas infalibles para reconocer un alimento cariogénico

Seguro que has visto muchas listas con comidas buenas y malas para la salud de tus dientes. En algunas de ellas hasta puedes quedarte algo sorprendido porque existen contradicciones o prohíben alimentos que, en principio, están considerados como saludables. Desde Clínica Santisteban hemos pensado que, mejor que decirte que debes o no comer, es más adecuado explicarte cómo reconocer un alimento cariógenico. Una vez ‘fichado’, lo recomendable será reducir o directamente evitar su consumo.

En Odontología, denominamos alimentos cariogénico a aquellos que producen o promueven el desarrollo de las caries dentales. Según la American Dental Hygienists, estos productos poseen “un alto contenido de carbohidratos altamente fermentables, de consistencia pegajosa y muy procesada que se rompen en pequeñas piezas dentro de la boca y reducen su pH hasta por debajo de los 5,5”.

Alimentos con mucho azúcar. Favorecen la aparición de caries. Los malos de la peli por excelencia en este apartado son los dulces y golosinas. Tienen un alto contenido en azúcar que se acaba convirtiendo en ácido en la boca y ataca nuestro esmalte dental, principal barrera natural contra la caries. No obstante, pensar solo en las chucherías es quedarse muy corto. Todos los hidratos complejos tienen grandes cantidades de azúcar y almidón. En este apartado están comidas tan frecuentes como pastas, arroces, pan o patata. ¿Quiere decir que tienes que dejar de comerlos? Ni mucho menos. En su justa medida, forman parte de una dieta equilibrada. Eso sí, su consumo excesivo y una higiene dental pobre pueden acabar afectando a nuestros dientes. Alimentos pegajosos. Todo lo que se pega o se mete entre los dientes tiene una mayor probabilidad de permanecer por más tiempo en la misma y, por tanto, generar caries interdental. Por ejemplo, las patatas fritas, las palomitas, las galletas o los cereales del desayuno tienen a descomponerse en pequeños trocitos que invaden nuestra boca.

Alimentos y/o bebidas que producen erosión en el esmalte. Tenemos que hablar aquí de las bebidas carbonatadas e isotónicas. De las bebidas carbonatadas, existen evidencias desde hace años debido a su alto contenido en azúcar. Sin embargo, cada vez hay más estudios que demuestran que los compuestos ácidos que contienen las bebidas energéticas –cuyo uso se asocia a la recuperación tras la práctica deportiva-, son capaces de causar daños irreversibles en el esmalte de los dientes; cuya debilidad puede acabar causando sensibilidad al frío o al calor, caries o incluso pérdidas dentales.
Otro gran desconocido con el que conviene tener cuidado son los zumos industriales o zumos infantiles. Habrás notado que algunos son especialmente espesos y sabrosos, pero lo cierto es que tienen un poco de zumo y un mucho de azúcar. Nuestro consejo es que si haces deporte o quieres hidratarte de manera correcta, bebas agua. En el caso de los peques, igual.
Con respecto a los zumos naturales procedentes de cítricos como la naranja, el limón o el pomelo, en principio, son una buena fuente de vitaminas para nuestro organismo, aunque es cierto que contienen muchos ácidos. Para disfrutar sin peligro, no olvides cepillarte los dientes en la media hora posterior a comer este tipo de fruta entera o en zumo.

Alimentos y/o bebidas que oscurecen los dientes. Café, vino, té o alimentos de colores fuertes pueden oscurecer tus dientes y darles un aspecto envejecido. Tampoco se trata de que los elimines de tu dieta de manera radical, pero sí que moderes su ingesta y, sobre todo, mantengas una buena limpieza dental tras cada comida. Alimentos que no son adecuados para el resto del organismo. A veces, es tan sencillo como pensar si ese alimento es bueno en general. Te acabarás dando cuenta de que lo que no beneficia a tu cuerpo tampoco lo hace a tu boca.

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